Es la pregunta que más nos hacen en el salón: ¿cada cuánto hay que bañar a un perro? La respuesta corta es «cada cuatro a ocho semanas». La respuesta de verdad es «depende de tu perro», y en este artículo te contamos de qué depende para que aciertes.
La regla general y por qué no vale para todos
La piel del perro tiene una capa de grasa natural que la protege, le da brillo al pelo y mantiene a raya los olores. Cada baño retira parte de esa grasa. Si bañas poco, la piel acumula suciedad, pelo muerto y caspa; si bañas demasiado, la resecas y aparecen picores, descamación y, paradójicamente, más olor, porque la piel produce grasa de más para compensar.
Entre cuatro y ocho semanas es el punto de equilibrio para la mayoría de los perros sanos. Pero ese «mayoría» esconde diferencias grandes.
Lo que cambia la frecuencia
El tipo de pelo
- Pelo corto y liso (beagle, bóxer, carlino, galgo): son los que menos baños necesitan. Cada 6 a 8 semanas, o incluso cada 2 o 3 meses si viven en casa y no se ensucian. Un cepillado semanal con manopla de goma hace más por ellos que un baño.
- Pelo largo (yorkshire, shih tzu, maltés, cocker): cada 3 a 4 semanas. El pelo largo arrastra suciedad y, si está sucio, se enreda más. En estas razas el baño suele ir unido al corte.
- Pelo rizado (caniche, bichón, perro de agua): cada 4 a 6 semanas. El rizo retiene el pelo muerto y el polvo. Ojo: un rizado mal secado se apelmaza; si lo bañas en casa, sécalo del todo.
- Doble capa (husky, pastor alemán, golden, labrador, samoyedo): cada 6 a 10 semanas, y en época de muda, lo que más les ayuda es un deslanado que saque el subpelo muerto. Bañarlos a menudo sin secar a fondo es un error: la capa interna se queda húmeda y huele.
- Pelo duro (schnauzer, westie, terriers): cada 6 a 8 semanas y sin acondicionador, para no ablandar la textura. Su pelo se cuida con stripping, no con baños.
La piel
Un perro con piel sensible, alergias o dermatitis puede necesitar baños más frecuentes con el champú que le haya pautado su veterinario, o menos frecuentes si lo que le pasa es sequedad. En estos casos, el veterinario marca la pauta y nosotras la seguimos.
Su vida
Un perro que va al campo o a la vega del Tajo cada fin de semana, que se revuelca en lo que encuentra o que convive con niños pequeños necesita bañarse más que uno que vive en un piso y pasea por la acera. El sentido común manda: si huele o está sucio, toca baño, aunque no hayan pasado las semanas.
¿Dudas con tu perro en concreto? En nuestro servicio de baño y secado te decimos qué ritmo le va mejor según su pelo y su piel, y te enseñamos a mantenerlo entre visitas.
Qué pasa si lo bañas demasiado
Lo vemos a menudo: perros que se bañan cada semana «porque huelen». El exceso de baños reseca la piel, que responde produciendo más grasa; a los pocos días vuelve a oler, se le baña otra vez y entramos en un círculo. Las señales de que te estás pasando:
- Caspa blanca al apartar el pelo.
- Se rasca sin tener parásitos.
- Pelo áspero, sin brillo, que se rompe.
- Olor que vuelve a los dos o tres días del baño.
Si reconoces esto, espacia los baños, cambia a un champú más suave y añade cepillado.
Qué pasa si lo bañas poco
Lo contrario también tiene señales: olor fuerte, pelo graso al tacto, nudos que se forman más rápido (la suciedad hace de pegamento), picores por acumulación de pelo muerto y, en perros de pelo largo, piel que no respira debajo de las placas de pelo.
Cómo bañarlo bien en casa
Si bañas a tu perro en casa entre visitas, estas cinco cosas marcan la diferencia:
- Cepíllalo antes de mojarlo. Un nudo mojado se aprieta y no hay quien lo deshaga.
- Champú para perros, siempre. El pH de nuestra piel no es el suyo; el champú de personas, incluido el de bebé, reseca. Si dudas qué usar, en cosmética vegana te contamos qué buscamos nosotras en un producto.
- Agua templada, ni fría ni caliente, y la alcachofa pegada al cuerpo para que no salpique ni haga ruido.
- Aclara más de lo que te parece necesario. Los restos de champú son la causa número uno de picores después del baño.
- Seca hasta la piel. Toalla primero y secador a baja temperatura, sin apuntar a la cara. Un perro de doble capa o rizado que se queda húmedo por dentro acaba oliendo a humedad y con la piel irritada.
Entre baño y baño
El cepillado es lo que más alarga el efecto de un baño. Dos o tres veces por semana en pelo largo, a diario en rizados, una vez a la semana en pelo corto. Y una toalla húmeda en patas y barriga al volver del paseo quita el polvo del día sin necesidad de agua ni champú.
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