Las espigas no son solo cosa de junio. En Toledo, entre la vega del Tajo, los caminos del Barrio del Polígono y los montes, el otoño tiene su propia lista de peligros para tu perro: espigas secas que siguen en pie, abrojos, el segundo pico de garrapatas, setas después de las lluvias y barro que convierte el pelo en fieltro. Esto es lo que revisamos en el salón cada semana y lo que puedes revisar tú después de cada paseo.
Espigas: por qué son tan peligrosas
La espiga de las gramíneas silvestres (la «cebadilla» o «espiguilla») tiene forma de flecha con púas hacia atrás: entra, pero no sale. Se engancha en el pelo, avanza con el movimiento del perro y acaba perforando la piel. Desde ahí puede migrar: una espiga entre los dedos puede terminar en la pata; una en la oreja, en el oído interno; una inhalada, en el pulmón.
En otoño, aunque la hierba ya no esté verde, las espigas secas siguen en los márgenes de los caminos, en los solares y en los rastrojos, y se desprenden con más facilidad. Y la temporada de caza, que arranca en octubre, lleva a muchos perros al campo justo cuando más secas están.
Dónde se esconden
- Entre los dedos y en las almohadillas: es el sitio número uno. Un perro que de repente se lame una pata sin parar, probablemente tiene una.
- Orejas: sacudidas de cabeza repentinas, cabeza ladeada, se rasca la oreja. En razas de orejas caídas (cocker, setter, spaniels, beagle), más aún.
- Ojos: ojo cerrado, lagrimeo, lo frota contra el suelo.
- Nariz: estornudos en ráfaga tras el paseo.
- Axilas, ingles y bajo el collar.
Qué hacer
Después de cada paseo por el campo, pasa la mano a contrapelo por patas, dedos, orejas, axilas e ingles. Si ves una espiga en el pelo, quítala con los dedos o con un peine. Si ya está clavada en la piel, no tires: al veterinario, y cuanto antes, porque cada hora avanza.
Un perro con el pelo corto entre los dedos y en las orejas tiene muchas menos espigas. En nuestro baño y secado recortamos el pelo de las almohadillas y revisamos todas estas zonas; en otoño, es el servicio más útil que puedes reservar para un perro que sale al campo.
Abrojos y cardos
El abrojo (esa bolita con pinchos que se clava en las zapatillas) y los cardos secos se enganchan en el pelo largo de patas, pecho y cola, y se convierten en el centro de un nudo. En perros de pelo largo o rizado (perro de agua, setter, cocker, caniche), un paseo por un rastrojo puede volver con una docena. Quítalos en casa antes de que el perro se tumbe sobre ellos; si ya han hecho nudo, mejor que lo mire alguien que sepa desenredar sin tirones.
Garrapatas: el segundo pico del año
Todo el mundo piensa en las garrapatas en primavera, pero en Toledo hay un segundo pico entre septiembre y noviembre, cuando bajan las temperaturas y vuelve la humedad. Las garrapatas transmiten enfermedades serias (ehrlichiosis, babesiosis), así que:
- Mantén la pipeta, el collar o la pastilla antiparasitaria todo el año, no solo en verano. Que te la paute tu veterinario.
- Revisa después de cada paseo: orejas, cuello, axilas, entre los dedos y alrededor del ano.
- Si encuentras una, quítala con una pinza específica, girando y sin aplastarla. Si no te atreves, al veterinario o al salón: las vemos a menudo y te enseñamos.
Setas, bellotas y otras cosas del suelo
Tras las primeras lluvias de octubre salen setas en los parques y en los pinares. Algunas son tóxicas para los perros y un cachorro curioso se las come. Si ves que ha mordisqueado una, guarda un trozo (ayuda a identificarla) y llama al veterinario. Las bellotas, tan abundantes en los encinares de alrededor de Toledo, no son venenosas en pequeña cantidad, pero en grandes cantidades dan problemas digestivos y, en perros pequeños, pueden atascarse.
Barro, lluvia y pelo apelmazado
El otoño toledano es corto pero cuando llueve, llueve. Un perro de pelo largo o rizado que vuelve mojado y con barro y se seca solo en su cama acaba con el pelo apelmazado en las patas, la barriga y las axilas. Y el fieltro, además de nudos, esconde espigas y garrapatas y mantiene la piel húmeda.
- Toalla a la vuelta, patas y barriga.
- Cepillo en cuanto esté seco, sobre todo patas y bajo vientre.
- Si ya está apelmazado, al salón antes de que vaya a más.
Frío y perros mayores
Con el primer frío, los perros mayores con artrosis se mueven peor. Paseos más cortos y frecuentes, cama alejada del suelo y, si les cuesta la peluquería, una sesión tranquila para perros mayores con posturas cómodas y sin prisas.
El repaso de fin de jornada de caza
Para setter, spaniels, pointer, bracos y podencos que salen al monte en temporada, el mejor hábito es un repaso a fondo después de cada jornada: baño, revisión de orejas, axilas, ingles y dedos en busca de espigas y garrapatas, y desenredado de los flecos antes de que se conviertan en placas. Si vienes al salón el lunes después de la jornada, dínoslo al pedir cita y reservamos el tiempo que hace falta.
Resumen: la revisión de dos minutos tras el paseo
- Dedos y almohadillas, uno a uno.
- Orejas, por dentro y por fuera.
- Ojos y nariz.
- Axilas, ingles y bajo el collar.
- Mano a contrapelo por el cuerpo buscando bultos (garrapatas) o espigas.
Dos minutos que evitan una visita de urgencia. Y si tu perro sale al campo cada semana, tenerlo con el pelo corto entre los dedos y en las orejas es la mejor prevención. Pide cita por WhatsApp y lo dejamos listo para el otoño.

